NURY MANZO


Soy Colombiana pero resido en Santa Cruz Bolivia, soy esposa de pastor Boliviano y Dios nos bendijo con 2 preciosos hijos Leytton Jeriel (3 años) y Rachel Gianella (2 años) ambos autistas. Les contaré mi historia. Cuando nos casamos, le pedimos a Dios que nos diera hijos después de 3 años y así fue, exactamente cuando íbamos a cumplir 3 años de casados supimos que estábamos embarazados, fue una sorpresa para nosotros pues fue la oración de Dios contestada. En el embarazo todo marchó bien, incluso en mi primer trimestre solo consumí frutas. 

Cuando llegó el momento del parto les tocó hacerme cesárea ya que llegaron las 40 semanas y nada que venía. Así que me hicieron cesárea, sufrí por 2 dias, pero nació sin problemas, solo en unas horas nos dimos cuenta que el no succionaba y se lo pasaba durmiendo, así pasaron casi 2 días. Debido a esto ingresaron a la unidad de cuidados intensivos neonatal donde estuvo 15 días internado. Luego mi hijo creció y se desarrolló muy bien hasta que al año nos dimos cuenta que no respondía a su nombre ni a ordenes, los ruidos fuertes lo asustaban, pero era un niño sociable, siempre dije aquí hay algo que no es normal, pero solo recibimos el diagnostico hasta los 2 años y 8 meses de autismo leve a moderado. Mi hija Rachel Gianella llegó cuando mi hijo tenía exactamente 1 año y medio. 

Ella nació sin ningún inconveniente, a los 2 meses ya se reía con nosotros y empezó a balbucear bastante a los 9 meses, se desarrolló muy bien pero cuando llegó al año empezó a girar su cabeza y la golpeaba levemente contra el tablero de la cama, dejó de hablar y ya no respondía a su nombre como antes. La verdad sentí que todo parecía una pesadilla de la cual quería despertar ya, pero me di cuenta que era una realidad, que tenia 2 hijos autistas y que con el ministerio de mi esposo nos tocaba salir adelante ahora con esta lucha de 2 hijos autistas. 

Pero Dios es grande y maravilloso que me hizo conocer un tratamiento que ha devuelto mi esperanza de mejorar la condición de mis hijos y nuevamente responden a su nombre, mi hijo está leyendo algunas frases, sabe y escribe los números de 1-20, controla totalmente sus esfínteres, responde a algunas ordenes y trata de hablarme, mi hija ahora voltea su mirada cuando la llamo y nuevamente puedo ver su risa y mirada picarona que habían desaparecido al año. 

Dios es maravillosos y conoce todo lo que va a pasar. Entreguémonos en sus manos, pidámosle mucha sabiduría para encaminar nuestros hijos correctamente y el obrará de manera maravillosa.

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